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ATENTADOS EXTORSIVOS DE LOS PULPOS CONTRA TRANSPORTISTAS DEJAN SEIS MUERTOS EN LIMA

30 sept
3 min de lectura

Investigaciones policiales vinculan a organizaciones criminales como Los Pulpos y Los Mexicanos con doce cruentos ataques armados contra choferes de buses, combis y mototaxis en Lima y Callao, exigiendo el cobro ilegal de cupos.


Foto: La Republica
Foto: La Republica

Durante el mes de septiembre de 2026, una sanguinaria ola de violencia azotó a los trabajadores del transporte público en Lima y el Callao, registrándose al menos doce atentados extorsivos que dejaron seis muertos y múltiples heridos. Los ataques dirigidos contra conductores de buses, combis, colectivos y mototaxis fueron perpetrados en distritos como San Martín de Porres, Los Olivos, Comas, Chorrillos, Lurigancho-Chosica, Cercado de Lima y el Callao. Esta escalada delictiva reviste una crítica trascendencia pública al evidenciar el avance impune de las mafias de cobro de cupos y poner en riesgo diario la vida de miles de transportistas y pasajeros.


La serie de atentados se inició el 1 de septiembre en el Cercado de Lima, donde el mototaxista Martín Herrera La Riva fue asesinado por dos sicarios a bordo de una motocicleta. Tres días después, el 4 de septiembre, un bus de la empresa Translima fue baleado a las 6:00 a. m. en San Martín de Porres. El 8 de septiembre se reportaron dos ataques simultáneos: delincuentes dispararon cinco veces contra un bus de la empresa Etmosa en La Perla y dos mototaxistas resultaron heridos a balazos en el Cercado de Lima.

Posteriormente, el 11 de septiembre, el chofer de un bus de la empresa San Genaro sobrevivió a un ataque a tiros al salir de su patio de maniobras en Chorrillos. El 15 de septiembre, criminales dispararon contra un bus interprovincial de la empresa Allinbus con 42 pasajeros a bordo en San Martín de Porres. La violencia se intensificó el 17 de septiembre en los exteriores del mercado Zarumilla Cristal, en San Martín de Porres, donde los hermanos Einer y Osmar Vallejos Tineo, ambos mototaxistas, fueron acribillados; en el lugar del crimen, los atacantes dejaron un manuscrito extorsivo firmado expresamente por la organización criminal Los Pulpos.


La racha letal continuó el 24 de septiembre cuando un sicario fingió ser pasajero para abordar una combi de la empresa Nuevo Amanecer en Lurigancho-Chosica y acribillar al conductor Luis Alberto Rafael Gavilán frente a escolares y usuarios. El 27 de septiembre, el mototaxista Angelo Reyes Aldazabal (30) falleció tras recibir siete disparos en Comas. Finalmente, la madrugada del 28 de septiembre, en Los Olivos, el colectivero Pedro José Herrera Veloz (34) murió calcinado dentro de su miniván luego de que extorsionadores vinculados a la banda Los Mexicanos rompieran la luna del vehículo y arrojaran una bomba molotov mientras descansaba. Esa misma noche, unidades de las empresas Machupicchu, Etfocam y Combiali sufrieron nuevos ataques con armas de fuego en la avenida Universitaria, el Callao y Surquillo, dejando varios choferes y pasajeros heridos.


La seguidilla de atentados contra el transporte público está directamente ligada a la exigencia de pagos extorsivos que oscilan entre 15 y 30 soles diarios, o cobros semanales de hasta 40 soles por unidad. Las investigaciones policiales señalan que las agresiones responden tanto al amedrentamiento directo por impago como a sangrientas disputas territoriales entre bandas delictivas por el control de las rutas en la capital. Ante la persistencia de la violencia, diversas empresas se han visto forzadas a suspender temporalmente sus salidas, mientras miles de usuarios han modificado sus hábitos diarios optando por el Metropolitano o taxis para evitar ser víctimas de los tiroteos.


En la actualidad, las investigaciones permanecen a cargo del Ministerio Público y las unidades especializadas de la Policía Nacional del Perú, buscando identificar a los autores materiales e intelectuales de los homicidios. En tanto, los gremios de transportistas exigen al Ejecutivo medidas de protección efectivas y acciones de inteligencia policial frente al constante clima de zozobra.

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