CARLOS CACHO NIEGA AGRESIÓN A MENOR CON AUTISMO EN TRUJILLO
El maquillador rechazó las acusaciones de una madre de familia en Trujillo, alegando que tiene testigos y exigiendo pruebas en video bajo amenaza de iniciar acciones legales.

El maquillador y estilista Carlos Cacho desató una fuerte controversia pública tras ser acusado por una madre de familia de agredir físicamente y discriminar a su hijo con autismo en un restaurante de Trujillo. La denuncia, difundida inicialmente el 7 de septiembre de 2026 por el portal Trujillo Limpio, generó una rápida polarización en las redes sociales. Este hecho posee una gran relevancia social en el país, ya que pone en discusión el nivel de concientización y empatía hacia las personas con trastorno del espectro autista (TEA), el comportamiento público de las figuras de la televisión y los límites éticos y legales de las acusaciones virtuales sin pruebas materiales.
Los hechos que originaron la disputa ocurrieron de manera sucesiva dentro de un restaurante familiar de Trujillo, local donde la denunciante labora junto a su hijo menor de edad. De acuerdo con la versión de la madre, el menor se aproximó con la intención de conversar amigablemente con el personaje público. Ella sostiene que Cacho reaccionó de manera hostil con un movimiento de mano que provocó que el niño cayera al suelo, para luego imitar de forma burlona su manera de hablar. No obstante, el estilista rechazó categóricamente esta narración en un extenso comunicado, afirmando: "Jamás empujé, agredí, toqué ni rocé al niño". Por el contrario, Cacho alegó que fue el menor quien se acercó de manera insistente a su mesa y lo estuvo tocando continuamente, contando con cinco personas de testigos que presenciaron el hecho y pueden corroborar su inocencia.
Al tratarse de una controversia civil y un altercado verbal de carácter privado, el incidente no involucró una persecución policial posterior, la captura de sospechosos en flagrancia ni el hallazgo de armas de fuego, granadas o notas de extorsión en el establecimiento. De igual modo, el Poder Judicial no ha dictado ninguna medida o prisión preventiva en contra del estilista, dado que el caso no ha sido formalizado como una denuncia penal ante las autoridades de justicia. En su defensa, Cacho precisó que su presencia en el restaurante respondía a una coordinación de canje de comida previamente pactada con el propietario del local, a quien identificó como el abuelo del niño. El maquillador exigió públicamente que se muestren las imágenes que demuestren la agresión física y advirtió que, de lo contrario, sus abogados procederán con las acciones legales correspondientes por difamación.
La relevancia de este caso se enmarca en la profunda sensibilidad y el debate generado en las plataformas digitales en torno a la empatía y el respeto a la neurodiversidad. La denuncia de la madre detalla que, tras el supuesto empujón, ella se acercó a la mesa de Carlos Cacho para explicarle que su hijo tiene autismo, pero acusó que el artista continuó conversando con sus acompañantes ignorando la situación y retirándose del local sin disculparse. La opinión pública en redes sociales se ha mostrado sumamente dividida: mientras un sector de cibernautas critica duramente al estilista exigiéndole "un sol más de empatía" y recordando previas polémicas televisivas, otros seguidores defienden su conducta señalando que en los videos difundidos solo se observa a la madre confrontando al estilista y a este asintiendo con la cabeza, sin percibirse ninguna agresión física, por lo que instan a los padres a mantener un mayor cuidado sobre los menores en lugares públicos.
En la actualidad, Carlos Cacho se mantiene firme en el rechazo de los cargos y espera la presentación de pruebas antes de formalizar su demanda legal por difamación. El estado del proceso se mantiene estrictamente en el plano de la discusión pública y la confrontación de versiones en redes sociales, sin que se hayan iniciado acciones en sede fiscal o policial. La situación resalta la rapidez con la que se viralizan las acusaciones contra personajes mediáticos y la imperante necesidad de que los establecimientos comerciales promuevan protocolos de inclusión y capacitación sobre el autismo para evitar malentendidos que afecten la honorabilidad de los ciudadanos y la tranquilidad de las familias.




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