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DEVASTADOR TERREMOTO DE MAGNITUD 7,4 DEJA AL MENOS 111 MUERTOS Y SEVEROS DAÑOS MATERIALES EN COLOMBIA

10 ago
4 min de lectura

El potente sismo, con epicentro en el departamento del Chocó, sacudió con violencia el occidente y centro del país, obligando al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella a declarar el estado de "desastre nacional" ante el colapso de decenas de edificios, la suspensión de operaciones en múltiples aeropuertos y el registro de al menos 87 heridos en medio de las tareas de rescate.


Foto: Euronews
Foto: Euronews

Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente y centro de Colombia el lunes 10 de agosto de 2026 a las 7:34 de la mañana (hora local). El movimiento telúrico, cuyo epicentro se localizó en las inmediaciones del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y a una profundidad de entre 82 y 107 kilómetros, provocó pánico generalizado y graves daños materiales en múltiples urbes del país. La catástrofe involucró de inmediato a la población civil de al menos nueve departamentos, movilizando al nuevo gabinete del presidente Abelardo de la Espriella —quien había asumido el cargo apenas tres días antes— y a las brigadas de rescate militar y civil. El suceso resulta de una trascendencia crítica debido a que constituye el sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país y ya se posiciona como el terremoto más mortífero que sufre la nación sudamericana desde la tragedia del Eje Cafetero en 1999.


El terremoto se registró a tempranas horas de la mañana, sorprendiendo a los ciudadanos al inicio de su jornada diaria. La violencia de las ondas sísmicas provocó la activación de alarmas de evacuación masiva en la capital, Bogotá, donde solo se reportaron grietas superficiales, pero la destrucción fue crítica en las regiones occidentales. En la ciudad de Cali, se constató el colapso de al menos 20 estructuras residenciales y comerciales con personas atrapadas bajo los escombros, registrándose además el desplome total del motel Molino Rojo en la Autopista Suroriental. De manera paralela, en Pereira, el sismo derrumbó múltiples edificaciones y causó el desprendimiento masivo del techo en la terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional Matecaña. En Manizales, más de una decena de edificios y una veintena de viviendas quedaron destruidas, mientras que una de las torres de la histórica Catedral Metropolitana sufrió daños de consideración y quedó inclinada apoyándose sobre la estructura central del templo. Por su parte, en Quibdó, capital del Chocó, se reportaron decenas de heridos y graves destrozos en la terminal del aeropuerto El Caraño.


Ante el escenario de desastre, la respuesta estatal y de socorro se activó de inmediato tras el cese de los temblores. El Ejército Nacional movilizó con urgencia a cinco pelotones de soldados rescatistas dotados con camillas, plantas eléctricas, herramientas de extracción y caninos entrenados para la búsqueda en estructuras colapsadas. Por razones de seguridad, la Aeronáutica Civil decretó la suspensión total de operaciones en siete aeropuertos del país, incluyendo los de Cali, Pereira,

Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura. De forma simultánea, se ordenó el cierre temporal del aeropuerto de Popayán debido a que, de manera coincidente, el volcán Puracé (en Cauca) incrementó su actividad sísmica y emitió densas columnas de gases y cenizas tras el terremoto. Finalmente, tras confirmarse un saldo de 111 muertos, 87 heridos, 1,575 viviendas afectadas, 37 destruidas y 61 edificios colapsados en todo el país, el presidente Abelardo de la Espriella instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) y declaró formalmente el estado de "desastre nacional" para canalizar la ayuda y priorizar el rescate de sobrevivientes.


Este desastre natural sitúa su gravedad en un entorno de alta susceptibilidad tectónica, dado que el oeste de Colombia se ubica en una de las regiones de más elevada sismicidad donde la placa de Nazca avanza hacia el este y subduce directamente bajo la placa Sudamericana a una velocidad aproximada de 65 milímetros por año. La profundidad de este terremoto explica por qué el temblor se sintió con tanta intensidad a grandes distancias, alcanzando a percibirse en varias provincias de Ecuador y en la zona fronteriza de Panamá. La magnitud de esta tragedia revive de forma inevitable en la memoria colectiva el catastrófico terremoto del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999, un sismo superficial de magnitud 6,2 con epicentro en Quindío que devastó la ciudad de Armenia y provocó la muerte de 1,185 personas. Al igual que en aquella histórica tragedia, la mala calidad de las construcciones y la falta de planificación estructural se perfilan nuevamente como factores determinantes en los niveles de destrucción observados.


En la actualidad, la prioridad absoluta de las fuerzas del orden y equipos médicos se concentra en la búsqueda y rescate de sobrevivientes que permanecen atrapados bajo el concreto en Cali, Pereira y Quibdó. El Gobierno colombiano se encuentra coordinando el arribo inmediato de soporte internacional, destacando el despliegue del servicio satelital Copernicus por parte de la Comisión Europea, el envío de un contingente de 47 rescatistas con caninos por parte de Ecuador, y el ofrecimiento de equipos de emergencia, médicos y suministros por parte de los gobiernos de El Salvador y los Estados Unidos.

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