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DIRECTOR EN NEPAL EVACÚA A 900 ALUMNOS MINUTOS ANTES DE QUE UNA INUNDACIÓN REGISTRADA POR EL COLAPSO DE UN GLACIAR ARRASARA SU ESCUELA

2 sept
3 min de lectura

Rajendra Dawadi, responsable de un colegio secundario en el distrito de Nuwakot, tomó la rápida decisión de suspender las clases tras recibir alertas de un inminente aluvión. Gracias a su oportuna acción, cientos de niños lograron salvar sus vidas antes de que el edificio escolar quedara completamente destruido y sepultado por el lodo y los escombros provocados por el derrumbe de un glaciar en el Himalaya.


Foto: Independentespañol
Foto: Independentespañol

Un heroico acto de prevención se registró en el valle de Trishuli, en el distrito de Nuwakot, en el centro-norte de Nepal, cuando el director Rajendra Dawadi evacuó exitosamente a al menos 900 estudiantes de la Escuela Secundaria Tribhuvan Trishuli solo diez minutos antes de que una devastadora inundación repentina arrasara con el plantel. El desastre, desatado tras el colapso de un glaciar en el Himalaya, ha dejado una catástrofe humanitaria con cientos de fallecidos y miles de desaparecidos en la región. Este acontecimiento es de suma importancia global debido a que resalta el valor crítico de los sistemas de alerta temprana y la rápida toma de decisiones de las autoridades escolares frente a las crecientes amenazas climáticas en zonas de alta vulnerabilidad.


De manera cronológica, los hechos se iniciaron una mañana de miércoles al interior de las aulas del centro educativo, mientras los estudiantes realizaban sus labores académicas ordinarias. A las 09:10 hora local, el director Dawadi recibió de forma casi simultánea varias alertas de distintas personas. Primero, el contador de la escuela irrumpió en su aula advirtiendo que las aguas avanzaban con extrema rapidez por el valle destrozando viviendas y pueblos enteros. Luego, un docente recibió una alerta telefónica y, casi de inmediato, un angustiado padre de familia llegó al plantel para recoger a su hija tras enterarse de la magnitud del aluvión. Sin perder un solo segundo, Dawadi hizo sonar la campana de la escuela, suspendió las clases de inmediato y ordenó a todo el alumnado y personal dirigirse a una colina cercana.


Durante la evacuación, el director se comunicó telefónicamente con los conductores de los autobuses escolares para ordenarles que dieran la vuelta para huir del peligro. Una de estas unidades, repleta de escolares, logró cruzar un puente de reciente construcción segundos antes de que el puente viejo colindante se desplomara por la fuerza de la corriente. La velocidad del torrente fue tal que un albergue estudiantil ubicado a 100 metros del río quedó sumergido de inmediato. Estudiantes como Yunisha Amatya (16) y Suvina Tamang (14) relataron que el edificio escolar de tres pisos desapareció bajo el agua, lodo y rocas apenas unos instantes después de salir, logrando ponerse a salvo en colinas seguras por escasos segundos de diferencia gracias a la ayuda mutua. Debido al colapso de las vías de comunicación, muchos sobrevivientes permanecieron aislados durante dos noches en un pueblo vecino antes de ser rescatados en helicópteros.


Debido a que este lamentable suceso corresponde estrictamente a un desastre natural de gran magnitud provocado por factores climáticos, los hechos no registran un ataque armado perpetrado por delincuentes, persecución policial en flagrancia ni la captura de sospechosos. Asimismo, no se hallaron armas, granadas o notas extorsivas en el lugar, ni existen procesos o decisiones de prisión preventiva dictadas por el Poder Judicial contra alguna persona. No obstante, las autoridades locales confirmaron que dos miembros del personal de la escuela que no lograron escapar a tiempo se encuentran actualmente desaparecidos en medio de la tragedia.


La relevancia de este caso se enmarca en la peor catástrofe natural reciente registrada en el norte de Nepal y el territorio de China, donde el colapso de un glaciar en el Himalaya desencadenó inundaciones que han cobrado la vida de más de 900 personas y mantienen a más de 4,700 en calidad de desaparecidas. La destrucción de la infraestructura educativa es masiva en el norte del país; según reportes de la organización benéfica Save the Children, al menos 69 escuelas han quedado completamente destruidas por los aluviones, lo que pone en riesgo inminente la continuidad del año escolar de cerca de 19,000 estudiantes que se han quedado sin aulas para recibir clases.


En la actualidad, el director Rajendra Dawadi ha retornado a la zona de la tragedia donde fue recibido con lágrimas y abrazos por los agradecidos padres de familia. El estado de la situación en el valle de Trishuli sigue siendo de emergencia y búsqueda desesperada de sobrevivientes. Dawadi ha dejado en claro que el siguiente paso del proceso de recuperación debe centrarse en brindar apoyo psicológico urgente a los menores traumatizados por el desastre y en la reanudación de las clases en ubicaciones temporales. Por ello, ha planteado un pedido formal y directo al gobierno nepalí para que priorice la reconstrucción de los colegios y garantice el pronto retorno de miles de niños a las aulas.

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