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ESTADOS UNIDOS COMPLETA LA RETIRADA TOTAL DE SUS TROPAS MILITARES EN IRAK

1 oct
3 min de lectura

El ejército de Estados Unidos finalizó la salida ordenada de sus últimos efectivos militares de la base de Erbil, concluyendo la misión internacional contra el Estado Islámico y traspasando la seguridad interna a las fuerzas iraquíes.


Foto:  Sinaloahoy
Foto: Sinaloahoy

El miércoles 30 de septiembre de 2026, el Gobierno de Estados Unidos y el Departamento de Defensa confirmaron la culminación oficial de la retirada de sus últimas tropas militares desplegadas en Irak. La salida del contingente internacional concluyó tras el repliegue definitivo de efectivos de la base aérea de Erbil, ubicada en la región del Kurdistán iraquí, poniendo fin a doce años de la misión conjunta de la coalición contra el grupo extremista Estado Islámico. El acontecimiento reviste una profunda trascendencia geopolítica al cerrar más de dos décadas de presencia militar estadounidense iniciadas en 2003 y traspasar de manera exclusiva la responsabilidad de la seguridad interna e institucional a las fuerzas armadas iraquíes.


Los hechos que condujeron al repliegue se fundamentan en el acuerdo bilateral suscrito en 2024 entre las autoridades de Washington y Bagdad para dar término formal a la Operación Resolución Inherente. En virtud de este compromiso, la presencia de las tropas estadounidenses se redujo progresivamente durante los meses previos, concentrándose un contingente final en la región del Kurdistán.


La jornada del 30 de septiembre de 2026, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, anunció que las fuerzas estadounidenses completaron una salida ordenada y segura de la base aérea de Erbil, dando por cumplido el objetivo de desarticular al Estado Islámico como amenaza militar organizada. Tras la evacuación, el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, presidió la ceremonia oficial de traspaso de instalaciones y proclamó el inicio de una nueva etapa marcada por el fortalecimiento de la soberanía nacional, la capacidad de las fuerzas locales y la consolidación de alianzas bilaterales convencionales.


Por su parte, la retirada generó reacciones encontradas en el plano local. Mientras representantes de milicias respaldadas por Irán —como Abu Mujahid al-Assaf, responsable de seguridad de Kataib Hezbolá— celebraron el fin del despliegue norteamericano como un triunfo de la soberanía, autoridades de la región del Kurdistán y voceros del Ministerio de los Peshmerga expresaron su preocupación por el retiro de los sistemas de defensa aérea de EE. UU., en un contexto donde dicha jurisdicción registró más de mil ataques con drones y misiles en el marco de las tensiones regionales.


El despliegue militar de Estados Unidos en territorio iraquí comenzó en marzo de 2003 con la Operación Libertad Iraquí, la cual derivó en el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein. En el punto más alto del conflicto en 2007, la nación norteamericana llegó a mantener a más de 170,000 soldados en el país árabe. Aunque las tropas se retiraron inicialmente en 2011 bajo la administración del expresidente Barack Obama, regresaron en 2014 a solicitud de Bagdad para frenar el avance y la expansión territorial del Estado Islámico. Para diciembre de 2023, el contingente se había reducido a aproximadamente 2,400 efectivos abocados a labores de entrenamiento, asesoría e inteligencia.


Asimismo, el fin de la misión operacional se produce en medio de un complejo escenario de seguridad en Medio Oriente, caracterizado por fricciones con facciones proiraníes y el desafío que afronta el Gobierno iraquí para concretar el desarme de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), cuyo plazo de neutralización fue pospuesto hasta junio de 2027.


En la actualidad, las fuerzas de seguridad de Irak han asumido el control total del territorio y la contención de células residuales del Estado Islámico. En el ámbito diplomático, Estados Unidos preservará su embajada en Bagdad y el consulado en Erbil, reconvirtiendo su relación militar en una cooperación bilateral tradicional enfocada en capacitación técnica y provisión de equipamiento. El estado del proceso se mantiene en constante seguimiento ante los esfuerzos de Bagdad por consolidar la estabilidad política interna y evitar rebrotes de violencia en la región.


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