ESTADOS UNIDOS Y COREA DEL SUR ACUERDAN REDUCIR SUS EJERCICIOS MILITARES TRAS EXIGENCIA DE TRUMP POR DISCREPANCIAS SOBRE IRÁN
Las maniobras conjuntas "Ulchi Freedom Shield" finalizarán una semana antes de lo previsto luego de que el mandatario estadounidense criticara el alto costo de las operaciones y la negativa de Seúl a sumarse a la desnuclearización de Irán.

El gobierno de Corea del Sur y la administración de Estados Unidos acordaron este miércoles 19 de agosto de 2026 reducir de forma inusual la duración y escala de sus ejercicios militares conjuntos en la península. La drástica decisión se adoptó a propuesta de Washington, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump cuestionara públicamente los elevados costos de las maniobras y criticara el rechazo surcoreano a sumarse a la estrategia de desnuclearización de Irán. Este suceso reviste una enorme trascendencia geopolítica e institucional en la región de Asia-Pacífico, ya que altera los esquemas de entrenamiento defensivo de los dos aliados históricos en un momento de tensión nuclear con Corea del Norte.
La inesperada modificación del calendario se gestó el domingo 16 de agosto de 2026, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, publicó en la plataforma Truth Social que ordenaría a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, una "reducción sustancial" de las maniobras tradicionales. Trump justificó su decisión alegando que el entrenamiento militar es extremadamente costoso para las arcas norteamericanas y envió una queja explícita contra el mandatario surcoreano: "Recientemente le pregunté al presidente de Corea del Sur si les gustaría unirse a nosotros en la desnuclearización de la República Islámica de Irán, y me dijo: '¡No, gracias!'". Trump también deslizó su malestar con otros aliados históricos como Japón, Francia y el Reino Unido por su renuencia a involucrarse de forma directa en el conflicto iraní.
Pese a las objeciones, el lunes 17 de agosto se dio inicio a los ejercicios denominados Escudo de Libertad Ulchi (Ulchi Freedom Shield - UFS). El despliegue de verano contemplaba originalmente 11 días de operaciones e involucraba a cerca de 18,000 efectivos surcoreanos trabajando junto a las fuerzas de Estados Unidos, que mantiene de forma permanente a unos 28,500 soldados desplegados en Corea del Sur. No obstante, ante la presión de Washington, el Estado Mayor Conjunto surcoreano confirmó el miércoles 19 de agosto un acuerdo de reprogramación. En virtud de este inusual ajuste, las maniobras conjuntas finalizarán el viernes 21 de agosto, recortándose en aproximadamente una semana y reduciendo de forma significativa la escala de los entrenamientos de maniobras combinadas sobre el terreno en las bases de CP TANGO y Camp Humphreys.
El recorte de los ejercicios militares se produce en una coyuntura delicada para la seguridad regional. Tras detectarse recientes ensayos de misiles balísticos norcoreanos prohibidos por la ONU, el régimen de Corea del Norte emitió un pronunciamiento a través de su agencia estatal KCNA, condenando los ejercicios conjuntos por considerar que "las acciones conjuntas de ambos aliados elevaron la tensión en la península y en la región de Asia-Pacífico". Paralelamente, el presidente estadounidense Donald Trump insistió en que mantiene una "muy buena relación" con el dictador norcoreano Kim Jong-un, anunciando incluso intenciones de reunirse con él antes de fin de año y revelando de manera pública que Corea del Norte cuenta actualmente con 57 armas nucleares.
En este escenario, el profesor Park Won-gon, de la Universidad Femenina Ewha, argumentó que "la reducción de los ejercicios militares podría tener un impacto positivo en la posibilidad de un diálogo" entre Washington y Pyongyang, al ser la suspensión de las maniobras un requisito tradicional del régimen norcoreano. Asimismo, en el plano político interno, el presidente surcoreano Lee Jae-myung aprovechó el aniversario del Día de la Liberación Nacional para proponer formalmente la sustitución del actual armisticio por un régimen de paz permanente. Además, Lee reiteró el firme compromiso de su administración de recuperar el mando operativo total de sus Fuerzas Armadas antes del año 2030, un control que en tiempos de guerra corresponde conjuntamente a la Casa Blanca.
En la actualidad, las maniobras del "Escudo de Libertad Ulchi" continúan su curso bajo el nuevo esquema abreviado en suelo surcoreano, a pesar de desarrollarse en un contexto de desconfianza regional y nulo diálogo directo entre los principales actores. El estado del proceso de transferencia del mando militar completo permanece condicionado a que Corea del Sur desarrolle capacidades tecnológicas clave, como sistemas de defensa antimisiles. Con el recorte definitivo programado para este viernes, Seúl mantiene su objetivo de resguardar un sistema de seguridad estratificado mientras busca entablar algún canal de negociación directa con Corea del Norte para detener el avance de sus armas nucleares.




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