INCENDIOS FORESTALES DEJAN SEIS MUERTOS Y AFECTAN CINCO REGIONES EN EL PERÚ
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional reportó seis fallecidos y focos activos en Cusco, Apurímac, Ayacucho, Junín y Puno. Las altas temperaturas, la sequía y los fuertes vientos dificultan el combate del fuego por las brigadas de respuesta.

Durante la primera semana de octubre de 2026, una destructiva ola de incendios forestales dejó un trágico saldo de seis personas fallecidas y múltiples focos activos en las regiones de Cusco, Apurímac, Ayacucho, Junín y Puno. Las emergencias, monitoreadas por el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN-Indeci), movilizaron a brigadistas locales, bomberos y unidades de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) para contener las llamas en zonas de difícil acceso. El desastre reviste una severa trascendencia ambiental y humana al devastar miles de hectáreas de cobertura vegetal, destruir infraestructura agrícola y ganadera, y poner en riesgo a comunidades rurales y áreas turísticas del sur del país.
La propagación de los incendios se aceleró debido a condiciones meteorológicas extremas caracterizadas por alta radiación solar, elevadas temperaturas y ráfagas de viento que alcanzaron velocidades de entre 15 y 20 kilómetros por hora. En la región Puno, el 3 de octubre se registró el deceso de Felipe Cjuno Medina (82), quien sufrió una caída, traumatismo encéfalo craneano y quemaduras al intentar pedir ayuda durante el siniestro en Macari, provincia de Melgar. En Cusco, las autoridades confirmaron la muerte de cinco personas: tres adultos mayores en los distritos de Yanatile, Colquepata y Yanahuara, además de dos hermanos de 11 y 18 años en el distrito de Pomacanchi.
Frente a la magnitud de los incendios y la imposibilidad de contener el fuego únicamente por vía terrestre, el sector Defensa desplegó apoyo aéreo de la Fuerza Aérea del Perú (FAP). Un avión C-27J Spartan equipado con el sistema Helibalde y un helicóptero Mi-17-1V realizaron descargas de agua en laderas inaccesibles del Cusco, mientras que otra aeronave intervino en la comunidad nativa Tsyapo, en la provincia de Satipo, Junín. En Apurímac, los incendios se concentraron en Tapairihua y San Pedro de Cachora, obligando al repliegue temporal de las brigadas en Mara debido a los intensos vientos. Las evaluaciones de daños de las autoridades reportaron la pérdida de viviendas, cercos de contención y la muerte de ganado vacuno, ovino y camélidos en localidades como Espinar.
De acuerdo con los análisis del COEN y la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres, el origen de la catástrofe combina el impacto del Fenómeno El Niño con la práctica no controlada de quemas agrícolas para la limpieza de terrenos. En lo que va del año 2026, la región Cusco acumula más de 280 incendios forestales y supera las 16,000 hectáreas de vegetación consumidas por el fuego. La emergencia generó alerta en el sector turismo debido al avance de densas columnas de humo hacia establecimientos hoteleros y zonas contiguas al Santuario Histórico de Machu Picchu, requiriendo evacuaciones preventivas. Esta problemática se extiende a otras zonas del país, como la región Áncash, que registra 192 incendios y más de 4,600 hectáreas afectadas en el año.
En la actualidad, las brigadas de respuesta, efectivos de serenazgo y personal militar mantienen las labores de monitoreo, control y extinción en los focos que permanecen activos en las regiones afectadas. El estado de la emergencia ambiental y sanitaria continúa bajo la supervisión constante del COEN-Indeci y los gobiernos regionales, mientras las autoridades instan a la población a cesar las quemas de pastizales para evitar nuevos brotes.




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