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PUNCH, EL MONITO QUE CONQUISTÓ EL MUNDO CON SU PELUCHE, CELEBRA SU PRIMER AÑO Y YA ES EL "NIÑERO" DEL ZOOLÓGICO

30 jul
2 min de lectura

El macaco japonés que fue rechazado por su madre y se hizo viral por abrazar un juguete de orangután logró integrarse con éxito a su manada. Hoy recibe miles de cartas de felicitación desde diversos países y ya no necesita de su viejo peluche para sentirse seguro.


Foto: El País
Foto: El País

Punch, el pequeño macaco japonés que se robó el corazón de millones de personas en internet, celebró su primer cumpleaños en el Jardín Zoológico y Botánico de la ciudad de Ishikawa, en Japón. El monito, que saltó a la fama por aferrarse de manera inseparable a un peluche de orangután, festejó su primer año de vida rodeado de admiradores y con una avalancha de más de 2,500 tarjetas de felicitación enviadas desde todo el mundo.


Una historia de superación 

La vida de Punch no fue fácil desde el principio. El pequeño nació en julio de 2025, pero fue abandonado por su madre poco después de su nacimiento, posiblemente debido al agotamiento por el calor extremo de aquella temporada. Para ayudarlo a sobrevivir, sus cuidadores asumieron su crianza y le entregaron un mono de peluche para que pudiera desarrollar su capacidad de agarre, una habilidad instintiva que los macacos recién nacidos necesitan para sostenerse de sus madres.


Con el tiempo, ese juguete se convirtió en su única fuente de consuelo y seguridad. En febrero de este año, los videos de Punch abrazando con fuerza a su peluche mientras intentaba acercarse a otros monos se volvieron virales bajo el lema #HangInTherePunch ("resiste, Punch"), conmoviendo a personas de diversos países que seguían día a día su lucha por ser aceptado.


De huérfano a protector de la manada 

El camino hacia la integración fue un reto. A mediados de enero, Punch fue trasladado a un recinto donde conviven cerca de 50 macacos. Al principio, los otros miembros del grupo lo rechazaban y lo ahuyentaban, lo que provocaba que el pequeño corriera a refugiarse en los brazos de su peluche. Sin embargo, gracias al cuidado constante de sus entrenadores, el monito logró adaptarse completamente a la vida social de su especie.


Hoy en día, Punch es prácticamente indistinguible del resto de los monos mientras juega y corre en el zoológico. Lo más sorprendente de su evolución es que ha pasado de ser un bebé indefenso que buscaba refugio a convertirse en el "niñero" del grupo, pues actualmente se dedica a proteger a los nuevos bebés que nacen en el zoológico. Aunque ya no depende de su juguete de orangután para jugar, su historia sigue inspirando a miles de visitantes que llegan hasta el parque solo para conocer en persona al valiente macaco que no se rindió.

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